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La Asociación Pro Derechos y Rehabilitación del Confinado (Ñeta) denunció hoy que tres reos fueron supuestamente torturados el jueves en el Complejo Correccional de Ponce

Bonifacio López Rivera, líder máximo de Ñeta, identificó a los presuntos agredidos como José Luis Cintrón Meléndez, Billy Delgado Ríos y Jean Paul Román González.

"La tortura es un acto terrorista que ha sido condenado por las diferentes culturas y leyes de la humanidad. Sin embargo, en la institución Ponce Principal y Ponce 1000 del Complejo Correccional de Ponce, esta práctica es tan común como ir al baño", sostuvo en un comunicado.

Según López Rivera, las supuestas torturas incluyen "múltiples golpizas y la ingestión de medicamentos sin el aval de un profesional de la salud".

El secretario de Corrección, Miguel Pereira, negó las supuestas torturas y dijo que lo que se llevó a cabo el martes fue un registro rutinario donde se incautó material de contrabando.

Según López Rivera, en medio de un registro el jueves, guardias penales arrestaron al trío de confinados bajo la sospecha de tener cuerpos extraños en sus partes íntimas y lo llevó al área de Admisiones de Ponce Principal, donde les entregaron bolsas plásticas para que defecaran en presencia de los oficiales y de los otros confinados.

"Aquellos que se niegan a sufrir tal humillación, los guardias le propinan golpes en el estómago con los puños, con las botas y lo más que practican es propinarles golpes severos en la parte posterior de la cabeza para no dejar marcas y así obligarlos a defecar", denunció.

Pero Pereira explicó que, ante la negativa de los reos de entregar el material de contrabando, fueron ubicados en una celda que no tiene servicios sanitarios, "esto para impedir que el confinado se deshaga de la evidencia o material de contrabando".

Una vez allí, se les entregaron bolsas plásticas para que depositaran lo que se habían introducido en el cuerpo, que resultó ser un celular cada uno, alegó.

Señaló que "en ningún momento, dicha práctica es conducente a humillar, torturar o lastimar físicamente a ningún miembro de la población penal" y destacó que los reclusos que entiendan que se le han violado sus derechos pueden radicar querellas en la misma institución correccional.

De acuerdo con López Rivera, en otros casos los guardias penales suelen tomarle radiografías a los confinados ante la sospecha de que tienen un cuerpo extraño oculto en su cuerpo.

"Cuando el confinado se niega a que le saquen radiografías debido a que es un acto ilícito, les arrodillan, esposados con las manos atrás y les obligan mediante amenaza de querellas y le propinan continuos golpes en la cabeza para subyugarlos, a veces hasta por un período de 12 horas", comentó.

"Los oficiales le solicitan que se dejen sacar las radiografías o que defequen en las bolsas, mientras les dan continuos palmetazos en la cabeza, y les patean el área del estómago y los riñones", añadió.

En los casos más extremos, según sus denuncias, los encierran en la celda conocida como "la paridora", ubicada en la institución Ponce 1000, sin agua, ni inodoro, bajo una luz intensa prendida 24 horas y con oficiales de custodia en la puerta mirando.

"Si el compañero confinado lleva más de un día encerrado y solicita alimento, los oficiales de custodia les echan purgante a la comida... actuación que realizan sin previa autorización, ni supervisión médica, lo que ha provocado graves casos de deshidratación. Muchos han terminado hospitalizados por graves problemas de salud", denunció.

Alegó que en la mayoría de los casos a los reos torturados de esa manera nunca les encuentran algún cuerpo extraño en su interior, pero le fabrican querellas alegando que ocuparon teléfonos u otros objetos

Noticia de PrimeraHora.com

 
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