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Una joya incomparable de Ponce
MuseoLa historia de la Ciudad Señorial, desde sus orígenes mismos en 1692, está contenida en el Museo de la Historia de Ponce. La ciudad de Ponce registra en su historia el nombre de familias cuyas huellas permanecen imborrables ante el transcurso del tiempo. Tres de esas familias -Salazar, Zapater y Schuck Gelpí- tuvieron sus residencias en los predios que hoy ocupa el Museo de la Historia de Ponce.

La idea de construir un museo de la historia ponceña data de la década de 1930, dice el profesor Jorge Figueroa Irizarry, director de la División de Patrimonio Cultural de Ponce. La iniciativa inicial de un grupo de ciudadanos que concibió esta idea, sin embargo, no se concretó. Posteriormente, la propuesta volvió por sus fueros.

Se pensó entonces que el proyecto podría estar integrado a uno mayor que se denominaría Plaza de la Cultura. A tales fines se adquirieron las antiguas casonas de las familias Salazar y Zapater, además del solar baldío donde había estado la residencia de la familia Schuck Gelpí.

Las estructuras tienen un notable valor histórico. La casa Zapata, por ejemplo, fue construida en 1882. La casa Salazar fue diseñada en 1911 por el ingeniero Blas Silva Boucher para que sirviera de residencia al Dr. Guillermo Salazar Palau y su esposa Sara Isabel Rivera Carbonell. Luego fue sede de la Alianza Nacionalista de Ponce y, más tarde, de la Liga Progresista de Ponce, importante bastión del desarrollo sociocultural y comercial de la ciudad sureña durante la primera mitad del siglo XX.

La adquisición de las residencias de las familias Salazar y Zapater y del solar correspondiente a la residencia de la familia Schuck Gelpí fue completada por el gobierno municipal de Ponce en los primeros años de la década de 1980. Finalmente, en 1992, el entonces alcalde, el fenecido Rafael Cordero Santiago, culminó la iniciativa con la fundación del Museo de la Historia de Ponce.

El propósito expreso de Cordero Santiago fue que el museo sirviera “como espejo para que cada ciudadano se asomara a la historia ponceña”, para así “descubrir su sitial como ciudad progresista, el espíritu cívico ponceño como motor de sus gestas más memorables y las posibilidades como una ciudad modelo”.

Sobre las aportaciones del Museo de la Historia de Ponce a la educación y la cultura de la zona sur, Figueroa Irizarry apunta que son múltiples. “En primer lugar es un espacio de encuentro y reflexión sobre el pasado de esta notable ciudad y las aportaciones de sus ciudadanos en diversos flancos. A su vez, es un museo vivo que convoca a un público multisectorial a diversas experiencias educativas y culturales, pero sobre todo es el instrumento para concienciar al público sobre la importancia de conocer, conservar y valorar el patrimonio cultural y natural de la ciudad y el país”, afirma.

En términos más concretos, el libro “Ponce Ciudad Museo 2001”, subvencionado por la Fundación Nacional de las Humanidades , explica que el estilo arquitectónico de la Casa Salazar es de tipo neoclásico superior y está decorada con elementos de estilo arabesco y art nouveau. Se destaca un enorme y hermoso vitral redondo que adorna el lado este de la estructura. “Sus persianas de celosías, sus amplios espacios interiores (incluyendo un patio interior), techos altos, pasillos y balcones exteriores ofrecen al visitante uno de los más ricos ejemplos de la arquitectura ponceña a principios del siglo XX”, apunta el libro.

Destaca Figueroa Irizarry que en cuatro años (1989-1992) se concluyeron los trabajos de restauración de las casas Salazar y Zapater que albergarían el museo, así como la conceptualización y diseño de sus primeras cuatro salas de exposiciones permanentes (ecología, panorámica, actividad económica y arquitectura) y una exposición itinerante. En 1994, bajo la dirección de Lizette Cabrera Salcedo, se inauguró la segunda fase del museo, que consistía de dos salas de exposiciones permanentes, la primera dedicada al tema de la salud y medicina, y la segunda al rol de Ponce en la política puertorriqueña.

“Han transcurrido 11 años desde que se inauguró este museo y ya es reconocido como uno de los más importantes del país”, celebra Figueroa Irizarry.

Fuente: El Nuevo Dia